CEDER

2013-08-18 16.49.40

Recuerdo perfectamente el momento que tuve que dejar a mi hija por primera vez para volver a trabajar. Más se acercaba la fecha, lloraba a mares, la miraba, me parecía tan chiquita, me partía el alma.

Trabajaba relativamente cerca de casa, por lo que en el momento que le tocaba la teta mis viejos venían a mi trabajo y me tomaba mi media hora para estar con ella, para que se alimente. Fue todo un tema a pesar de tener ese “beneficio”. Hasta que llegó un día en que supe que no podía hacerlo más y renuncié.

Pasaron los meses, mi hija creció y comencé la búsqueda laboral. De la cantidad enorme de CV que envíe apenas tuve un par de entrevistas y nada de suerte. Me harté y así fue como nació mi emprendimiento.

No se dan una idea el alivio que me da hoy saber que ya no tengo que hacerme en mi mente la idea de tener que salir a trabajar afuera. No tener en pensar en qué hacer si tengo que salir por horas, con quién puedo dejar a mi hija, a quien puedo contratar eso ya no es una preocupación y me alegra.

Hasta hace un tiempo, cuando S. se pasaba al #TeamNoDuerme me frustraba, me enojaba, me deprimía. Hoy veo todo de un modo diferente. Aprendí a hacerlo así y me parece de lo más sano.

Una que otra vez por semana pasa que mi hija se pasa de revoluciones y no quiere dormir la siesta, hasta aproximadamente las ocho de la noche, lo que significa que luego hasta minimamente las tres de la mañana no tendrá sueño. Cuando veo que el camino viene por ahí trato de mentalizarlo y prepararme para una larga noche en la que nos repartimos un ratito para jugar y otros para mirar alguna peli o dibus en la tele mientras yo adelanto todo el trabajo que claramente no haré por la mañana temprano. Porque más de una vez me soprendieron despertándome tarde y me dicen ¿como podes hacerlo? A ver querida, si vos te vas a dormir a las tres, cuatro o cinco de la mañana ¿a que hora te despertarías? a las siete, ocho, ¿nueve? I don’t think so. No me daría la cara si me despertaría tarde por haberme pasado de copas a la noche pero como el motivo es por quedarme despierta hasta que mi hija se duerma no le veo nada malo. Y si mi hija decide madrugar a pesar de haberse dormido tarde con toda la fiaca y el sueño del mundo estoy arriba otra vez.

Lo que quiero decir es lo siguiente.

Creo que tengo la suerte de disfrutar el hecho de trabajar en mi casa. No tengo horario de oficina que cumplir, ni jefe que me joda por llegar tarde al trabajo. Por lo que aprendí a disfrutar y no hacerme problema.

Me llevó tiempo pero al fin llegué.