INSPIRACIONES

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Recuerdo patente, me parece verme. Si había algo que me encantaba desde pequeña era la hora de Lengua. Cuando venía la seño y nos decía, “tienen que escribir un cuento, no más de una carilla” y yo le mandaba dos hojas.

Segundo grado, tema libre. Terminé escribiendo un cuento de dos hojas de ciencia ficción en el que tomé prestado de Volver al futuro el planeta Vulcano como ubicación. Mi maestra me remarcó que me había pasado de renglones pero que le encantó. No se si fue eso o qué pero toda mi vida escribí.

Jamás tiré una fotocopia que ya no servía para poder escribir poemas en las partes en blanco. Recuerdo un juego de fotocopias que no volví a encontrar lleno de poemas por todos lados. Frases, palabras. Esa soy yo desde que tengo noción.

Toda mi vida soñé con hacer algo con eso y hoy acá estoy. Cuando me dicen “tenes varios blogs” es que no puedo conmigo. No puedo escribir, no puedo explotar y disfrutar de haber nacido en una era donde las cosas que escribo puedo publicarlas y entregárselas al mundo.

El tema es que me di cuenta que escribir, o postear, es como un cable a tierra. Es algo que me gusta hacer antes de que se termine el día. Me gusta dormir a S. y sentarme frente a la compu y escribir. Me gusta escribirle a ella y escribirme a mi, escribirles a ustedes.

La mayoría de mis amigos tienen cartas que les escribí porque amo hacerlo, porque es una de las tantas maneras  de demostrarles el amor que siento por ellos.

Hace un tiempo se me complica escribir en papel cuando S. esta dando vueltas porque ama usar las cosas que estoy usando yo. No vale otro papel, otra lapicera, no! Mi papel, mi lapicera. Verla haciendo eso me hace pensar/desear ¿será que ella también amará la escritura como yo? ¿Como saberlo?

 

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THE SMITHS

No, hoy no es viernes, hoy no tengo que dar la nota. Solo es que ayer me pasó algo TAN sorpresivo que tengo (debo) largarlo al mundo.
Resulta que Sophie es una bebe grande, eso quiere decir que la ropa que es para un año no le entra ni en una pierna. Aunque en verdad debo decir que, al igual que pasa con nuestra ropa, la ropa de los niños vienen con los talles super mal. Conozco casos de nenas de seis o siete que tienen que usar talle 12, 13. Porque los que se supone que son para esa edad en realidad les va a las de dos. Y además nunca entendí eso de que si es 6 es para seis años, 8 para 8 años. Para mi son talles que no tienen nada que ver con la edad, y con esto me estaría contradiciendo con lo que acabo de decir hace solo unos segundos, pero bueno, que se yo.
Cuestión que esto de los talles hizo que tenga que ir a cambiar varias cosas de las que le regalaron a S. Ni ganas. Cero, sobre todo siendo domingo pero bueno, no podía dejar pasar más tiempo porque se iban a vencer los cambios y bueno, me cambié, cambié a S. y nos fuimos al shopping.
Domingo, lleno de gente, Dios, todo bien pero no me gusta andar en la multitud. Hasta hace unos años decía que el único lugar donde me bancaba las multitudes eran los recitales, ahora ni eso. No me gustan, me siento incómoda, inclusive se están sumando las reuniones y fiestas. Psicólogo en puerta. Como sea.
Voy a uno de los locales, mil años. Quería chupines para S., no había. Todos le quedaban chicos de traste. Mi hija sacó mis atributos. Mil años, nada me gustaba, todo demasiado formal, hasta que conseguí un saquito, un par de botas y chau picho.
Nos cruzamos al otro. La mina que atendía bastante mala onda, con cara de “¿qué hace toda esta gente un domingo que no esta tomando mate en el parque y esta acá encerrada comprando?” y bue. Le pedí unas leggins que estaban en vidriera, me mostró unas calzas horrendas y finitas. “Bueno deja, cualquier cosa te aviso”. Igual re bien. Encontré miles de cosas que, inclusive desearía que vengan en mi talle. Muchas prendas grandes, pero definitivamente nos fuimos con cosas muy lindas de ahí. Un vestidito tipo vintage que va a hacer juego con mis vestidos de feria americana. Por lo que cuando S. lo luzca las dos vamos a parecer salidas del tunel del tiempo y no me importa nada.
Igual me estoy RE yendo por las ramas porque el objetivo del post era otro.
Cuestión que estaba ahí, en el medio de ese local de ropa para chicos cuando de repente comenzó a sonar esta canción y a mi se me silenció todo ruido externo que no venga de ellos. No lo podía creer. Jamás había escuchado un tema de The Smiths en ningún negocio de Escobar, excepto en el video donde yo trabajaba, pero porque teníamos el disco y nosotros lo pasabamos, y lo vengo a escuchar ahí, eligiendo ropa para S. Amor total.

Lo bueno fue que yo venía de un día para atrás. Para atrás el ánimo, las ganas de todo, el humor. Y de repente “Good times for a change…”, perfecto. Totalmente perfecto. Siempre que aparece esta canción trae algo lindo. Esta canción me acompañó en grandes momentos de mi vida. Uno fue cuando quede embarazada. Yo vivía escuchando esta canción, cantandola en todos lados, me preguntaba *posta* cual sería ese gran cambio y me entere que iba a ser mamá. Lo mismo en otra situación totalmente perfecta que hizo que sin dudas esta canción la recuerde para siempre. Y ahora apareció ahí, donde menos la esperaba.

Tienen que escucharla. Calculo que esta será una linda semana. Lindos días para ustedes también.

ANTES

Antes de ser mamá yo era una persona que escribía ¿Qué escribía? De todo. Historias, relatos, cuentos, confesiones, poesías, etc.
Cuando me enteré de S. obvio se me disparó la inspiración y nunca más paro y hoy quiero compartir una de las primeras poesías que le escribí. Se llama Olivia porque era cuando todavía no tenía nombre.

OLIVIA

Una niña pequeña atravesó el horizonte y me miro fijo a los ojos.
Una niña pequeña me miro a los ojos y estalló de luz mi amor.
Una niña pequeña me pidió quedarse a jugar conmigo.
Una niña llamada Olivia me dijo que jamás me dejaría sola,
Olivia vino para quedarse pero aún no logro conectarme.
Una niña pequeña entró como un rayo y yo no percibí su llegada.
Una niña que ahora camina mis alrededores
quizás trate de conocerla un poco
y ver si puedo nutrirme de sus sueños.