NO MAMÁ

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Cuando mi horario de madre termina no quiero que nadie me mire, me hable, se acerque. Cuando se termina mi horario de madre y paso a ser solo Carla, quiero que todo el mundo este lo más lejos posible y yo poder boludear en internet, skypear con algún amigo, tejer, tocar la guitarra, escribir, leer, escuchar música, mirar una película, hacer lo que sea sin tener que escuchar mi nombre, fumar, que alguien me llame, que me pida algo.

En mi momento de no madre solo quiero soledad.

 

LOS ABUS

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Que tema complicado son los abus, por favor.
Antes de que S. naciera yo decía que no me iba a oponer a mis padres por más que vivieran conmigo porque son los abuelos y no puedo permitir que ellos lo críen cuando tienen que ser los responsables de malcriarlos. Siempre ponía de ejemplo a mis nonos que me apañaron todas las veces que me portaba mal de niña. Cuando me mandaba alguna salía corriendo para la casa de ellos y disfrutaba escucharlos decirles a mis viejos “no la vayan a retar”. Entonces, yo pensé en ser flexibles, en dejar que S. tenga la misma oportunidad que yo.
Evidentemente la situación se me fue de las manos, y ahora tengo una hija de casi un año, que con su, casi un año sabe perfectamente que esas dos personas que tiene de abuelos son su ticket para hacer lo que quiera, porque total a la que le dicen algo es a mi, no a ella.
S. tiene la manía de golpearse la cabeza contra la silla de comer, primero despacio, después más fuerte y más. Y yo “NO SOPHIE, BASTA!” y mis viejos “no le digas así pobrecita, Sophie no lo hagas mi vida”, entonces ella me mira y se ríe… entienden lo que es eso? La piba no tiene un año y se me ríe en la cara.
Mientras estamos nosotras solas ella anda tratando de dar sus primeros pasos o gateando, o mira los dibus, esta todo bien. Pero llega mi vieja y se pone a llorar como si la hubiese pasado mal todo el día, y pide brazos, y hace berrinche. Entonces, mi vieja realmente piensa que la paso mal.
Nada peor es que vos “retes” a tus hijos porque a tu entender estan haciendo algo indebido y que detrás escuches dos personas “no la retes es chiquita”. Lo peor es que después me pongo a leer palabras de madres que “los dejo hacer lo que quieran que sean libres” y me siento terrible, el Grinch un poroto… pero acaso ¿qué es lo que tengo que hacer? A mi no me va el discurso de “no porque es chiquito” hoy, al año, a los dos, a los tres, a los cuatro y cuando quisiste acordar es una persona terriblemente incontrolable que no te deja hablar tranquila porque grita, o no podes estar sentada en un lado porque se te escapa.
A veces me dan ganas de llorar. No me gustan las mañas que le dan los abuelos, no me gusta que ella se de cuenta de eso y lo aproveche.
Los abuelos son todo un tema. TODO UN TEMA!

DIETA

¡Que mal que me hace ver a reciente madres (pongamosle el ejemplo de Griselda Siciliani) impecables!
Hace unos días estaba mirando la novela nueva de Natalia Oreiro con mi madre y me dice “qué bien que esta Natalia Oreiro y eso que tuvo un hijo”. Me quise morir, de lo real del caso. No se ustedes pero yo todavía me acuerdo el Cannes pasado donde ella, reciente madre fue con un hermoso vestido blanco que le quedaba pintado ¿Cómo hizo? Porque bueno, una ahora puede decir “Merlin Atahualpa ya tiene un año” pero en esa entrega tenía apenas dos o tres meses. ¿Qué clase de cuerpo se recupera en tan poco?
Yo no le quiero echar la culpa a nadie, peeeero… todo el embarazo me la pase recibiendo halagos del estilo “no engordaste nada”, y si, la verdad que lo único que tenía de más era la enorme panza porque después todo mi cuerpo estaba igual que antes. Dicho sea de paso, jamás me sentí tan bella y cómoda como con mi cuerpo de embarazada, excepto por mis pies que eran un asco, la retención de líquidos los hacía ver como Shrek y no estaba ni un poco bueno. Cuando S. nació, la panza desapareció y, por suerte, no hubo esa panza de “te quedo el hermanito adentro”. Nada que ver. A las dos semanas ya estaba casi estabilizada. Tenía apenas dos kilos de más. Hasta que vino una prima y me dijo que aprovechara a comer que la grasa se iba con la lactancia y me desacate. Ojo, no es que este re excedida, pero para mi es demasiado. No me gusta ni un poco.
Todo esto viene a que, me quedan menos de tres meses para retomar mi cuerpo. Cuando S. cumpla el año tuve que haber vuelto a mi peso normal.
Basta de galletitas con el mate, de tentenpies, de excesos. Basta!
Me voy a poner la foto de Nati como ayuda memoria… y no me digan que ese cuerpo no es exagerado para una reciente madre.

TIEMPO

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La última vez que salí, cuando todavía estaba embarazada fue en noviembre del ante año pasado. La primera vez que salí post-maternidad fue en noviembre del año pasado, le siguió una salida a dos cuadras de mi casa y una cena con amigos. O sea, desde que soy madre, tuve tres salidas no madre en nueve meses.
De ir a visitar a alguien ni hablar, porque tengo un problema que es, tengo terror de salir sola a la calle con S. Siempre lo tuve, de hecho tengo un sobrino con el cual compartimos un montón de salidas que comenzamos a hacer cuando él era un poco más grande, antes no. Antes no salí jamás sola con un bebe por la calle.
Estamos todo el día juntas, todo el día. No esta mal, ella es mi hija, es lo que debo hacer. El problema es que se esta criando super dependiente de mi y eso me parece mal, yo que siempre mantuve el discurso de la libertad. Estan comenzando ese tipo de situaciones en los que no me puedo ir porque se larga a llorar y cuando vuelvo es la bebe más feliz del mundo. Y cuando habla de que se larga a llorar cuando me voy es, cuando me voy al baño por ejemplo, o a sacar la basura, o lo que sea que haga sin que me vea.
A veces me da la impresión que esta cansada de verme a mi y nada más que a mi, me da la impresión porque cuando hay otra persona siempre esta tranquila, en cambio, conmigo llorisquea. Pero calculo que debe ser el tiempo. No se.
Estas son las cosas que uno no puede premeditar cuando habla a boca de tarro, o como sea que se escriba.
Y esto es lo que me hace que a la noche me quede despierta haciendo tal vez nada. Disfrutar de no hacer nada. Aunque tampoco las noches son eternas.
Esta es una de las desventajas de ser madre soltera. Y después los libros de maternidad te dicen que al menos un rato una vez por día tenes que salir a dar una vuelta a la manzana sola para despejarte un momento.

¿ DORMÍS?

Si hay un placer que lleve a full en mi vida fue dormir. Para mi dormir lo es todo. Sacame lo que sea pero no me saques minutos de sueño te lo pido por el amor de (complete según religión corresponda) John (Lennon, mi Dios).
Dormir para mi es lo mejor del planeta, la acción más magnifica que se nos pudo haber puesto, bueno ya fue, se entiende que para mi dormir es TODO.
Igualmente pase mi vida en contradicciones, dado que si bien para mi dormir es todo me molesta el tiempo que pierdo durmiendo, soñando todas aquellas cosas que no estan en la vida real, pero bueno, ese no es tema (por lo menos) para este blog.
El hecho fue que siempre pensé que feo sería el momento en que tenga un hijo y esto deba dejar de hacerlo, y por ejemplo, comience a conocer lo que son las mañanas, también me paso con el trabajo por supuesto, aunque la pegué en su mayoría teniendo trabajos que eran de tarde, y, aunque pareciera nunca fue adrede.
El tema es que, cuando nació S. chau dormir. No es que no me tome el lujo, en estos nueve meses de despertarme alguna que otra vez tarde, es que no pude volver a dormir lo suficiente, lo que a mi me gusta sin que nadie me despierte. Porque así me hagan la segunda y la levnaten a S. sin despertarme llega el momento que me despiertan para hacerme una consulta (de lo más inservible, por supuesto) y entonces así no se puede.
Y aquí a lo que realmente se intenta llegar con este post.
Si hay algo que aprendí desde que soy madre, que el día que tenga una amiga reciente madre con todo el amor del mundo, en vez de decirle si necesita ayuda en la casa o en lo que sea, seré original y le dire que mi habitación esta dispuesta para que venga a dormir cuando desee con la promesa de no interrumpir su sueño.
Ustedes no se dan una idea, las ganas que tuve en estos nueve meses de decirle a mi vieja “ma me cuidas a S. que tengo que hacer unos trámites, calcula unas 3 horas y vuelvo” y llamar a alguna amiga para que me invite a dormir, otro día tomamos mate, tenemos tardes interminables pero si hay algo que necesitaba era eso. Nunca me animé, siempre sentí que iba a quedar desubicada.
Este fin de semana cenando con amigos les comente esto que me sucedía, se rieron claro. Pero no se dan una idea lo real de mi cuestión.
Así que sean buenas, total, una almohada y un colchón no se le niega a nadie.

Publisuites.

NUNCA DIGAS NUNCA

Todo el embarazo estuve rompiendo a mi vieja diciéndole “¿qué voy a hacer sin vos dos días?” y cuando el momento llegó sentí la ausencia y, a veces, la necesidad de tenerla cerca pero me di cuenta que no era para tanto. De hecho fue más difícil con ella en algunos momentos, pero el tema madre e hija lo dejaré para otro post.
Cuando me estaban llevando para la habitación ella lloraba y la enfermera me dijo que no me haga tanto problema ya que lo más probable es que pase la noche llorando debido al trauma que es para los bebés el momento de nacer, pero que después estaría bien y se tranquilizaría. Finalmente no lloró ese día sino los posteriores y no te explico lo nerviosa que me ponía porque lo hacía cuando todos los demás bebes lloraban. Con decirte que solo ella se escuchaba en el piso, y yo dale que te dale cantarle, caminarla y nada.
Gracias al cielo me toco una compañera de cuarto con tres hijos, o sea experiencia de sobra que me ayudo muchísimo! Fue mi hada madrina, mi ángel de la guarda, mi todo.
La pequeña lloraba y yo no sabía que hacer y me ponía nerviosa y ella venía y me decía “quizás tiene gases” y me enseñaba a hacer lo masajitos, o sino “dame a ver que yo la tranquilizo” y le hablaba y ella se calmaba, y yo me moría por saber el secreto sin saber que el secreto era la calma.
Una de las cosas que le pedí a mi madre mientras estaba embarazada (es que cuando una es madre soltera tu madre pasa a ser más que todo, todísimo, todododisimo) es que se haga cargo de las vacunas porque no soporto ver gente colocándose vacunas, pinchazos, nada por el estilo, ni verlo ni que me lo hagan. Yo estaba re segura que eso iba a ser así, y que equivocada que estaba.
Primera mañana entra una enfermera “vengo a aplicarle la vacuna de la BCG (creo, en este momento no lo recuerdo bien), por favor dejen al descubierto una brazito” y yo, nervios muchos, sudor, dolor en mi brazo (que finalmente luego del de ella fue pinchado también 2 veces). En el momento no mire, S. solo hizo un leve “aaa” más parecido a un ronroneo que a un llanto y siguió durmiendo”.
Al otro día, “chicas preparen a sus bebes porque le vamos a sacar sangre”, y otra vez, pero esta vez fue peor, caminé por la habitación se lo comenté a mi compañera de habitación. Cuando fui al pasillo donde lo hacían la enfermera me vio la cara (la enfermera mala que me quería hacer sentir mal porque no sabía darle la teta a mi hija, la del post de lactancia) empezó a decirme que me tranqulice porque si yo me ponía nerviosa, la pondría nerviosa a ella y se le iba a tapar la vena e iba a tener que pincharla reiteradas veces y yo no daba más, quería llorar, tenía las lágrimas al ras de mis ojos, porque no me gusta, aguante la respiración y la pequeña nada de nada. Y yo tenía unas ganas de decirle ” qué onda vos conmigo tenes un problema?” pero me fui, volví a la habitación.
Las dos pruebas de fuego habían pasado, lo peor había pasado, las vacunas, igualmente yo sigo sin mirar, porque me da impresión porque me duele, porque no me gusta.
Pero lo peor de lo peor fue el primer ahogo con leche de S. Mi hija es “muy tragona” diría la familia. Y ahora le pasó miles de veces, es moneda corriente, es una palmadita y chau. Pero la primera vez fue horrible. La vi y no sabía que hacer y “ay ay ay S.!!!” y mi hada madrina “dale una palmadita”, “como???? no responde!!!!”, “soplale la cara”, “pffffffffff”. No te das una idea lo horrible que me sentí, pero era verdad con una palmadita ya estaba pero fue horrible, eso si que no me olvido más, fue mucho más traumatico que las vacunas, a pesar de que S. después de la palmadita se volvió a prender a la teta como si nada hubiese pasado. Como quien se ahoga con un vaso de agua mientras mira la tele.
El comienzo de un sinfín de experiencias nuevas.

Obviamente de regreso a mi casa tiré en el remis “¿viste? dos días solas conmigo y la traje sana y salva”.