LA ERA DEL DAME TODO

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Creo que no existe etapa más consumista que la de tener un hijo y comprar muchas cosas, todos, hasta lo que no use, ¿no lo querés? Bueno, te lo compro por si acaso.

Desde el mismísimo momento en que quedas embarazada se te abre un universo de objetos indescriptibles e infinitos. Desde lo más simple, como comida *antojos*, hasta lo más excéntrico, cinturón con parlantitos para ponértelos en la panza para que tu bebe escuche la música que escuchas vos. Me parece y suena tan innecesario como comprar un porta retrato electrónico ¿para qué?

Creo que el antojo más caro que tuve en mis nueve meses de embarazo fue un cupcake, pero pinta cupcake que ves en la tele, que en realidad lo que te cobran es la pinta más que lo que es, pero bueno. Una tarde fui al shopping y salí con el cupcake en el medio del cerebro, se me caía la baba de solo pensar, lo iba saboreando en el camino. Llegué a un negocio y lo vi y fue amor a primera vista, no pude verme a mi misma pero estoy segurísima que se me iluminaron los ojos, te lo firmo. Después nada, tuve ese antojo así fuerte y otro fue lechuga. Creo verme en la sección verdulería del super comprando lechuga fresca, brillaba, en ese momento para mi la lechuga era todo. Creo que fue un antojo bastante fetichista que duró hasta la hora de la cena y unos días más en lo que no hacía otra cosa que comer, desear lechuga como si me estaría comiendo el mejor chocolate del mundo *no exagero* .

Otras cosas en la que pueden llegar a gastar las embarazadas es en libros. Estudiaba en ese momento Letras, en frente del Instituto había *claro* una librería. Una tarde me cruce, pregunté por el libro de Ingrid Beck, Guía (inútil) para madres primerizas y terminé comprando “Éramos unos niños” de Patti Smith. Y lo bien que hice, porque me lo terminó prestando una amiga y no me gustó y al día de hoy donde puedo llevar a la practica lo que el libro me dijo rectifico que no me gustó. Pero bueno, una busca en la lectura algo que te aclare las miles de dudas que tenes, esas que le presentás al obstetra y te mira con cara de “nena, ¿me estas jodiendo?”. Es que también *la gente* te dice muchas cosas, te llena de mitos pelotudos y vos vas cual walker derechito a la consulta para evacuar esas dudas. Bueno, el único libro que compre fue uno que conseguí en un *coso* de ofertas del super, lo pagué creo que poco menos de quince pesos y me sirvió UN MONTÓN! Manual de supervivencia para mamás estupendas de Grace Saunders. Tomá mate.

No llegué a comprar ropa de embarazadas porque llegué justito justito antes de que el frío comience por lo que, si no me entraba algo le robaba vestidos medios hippones a mi vieja y listo. De hecho se me hicieron tan cómodos que aún hoy los sigo usando.

Para S. hice mil y una listitas de ropas y cosas que necesitaba. Le compré todo lo realmente necesario. Y el cuidado que tenes que tener para eso es ENORME porque sino cuando quisiste darte cuenta tu casa es una tienda infantil. Yo no le compre mucha ropita por miedo a que sea grande y no le quede, muchos me preguntaban si pensaba tener un dinosaurio porque rompí *mucho* con el temita del tamaño de la criatura. Y si, finalmente le entró todo, menos el primer conjuntito que le regaló mi madre para el primer día de visitas en la internación y se lo tuve que poner con el botón del cuello desabrochado porque madre soltera y entonces no tenía ni a novio ni a marido para que me trajera otra cosa ese día.

No la llene de juguetes hasta el momento ¿por qué? porque no juega con jueguetes. Juega con cucharas, con broches de la ropa, con hojas, con revistas *mis revistas* pero muy poco con juguetes, entonces más bien le compro películas que si las mira, que si les da bola. Tiene sus juguetes pero todavía no me invadieron la casa.

Ya quedamos en casa que a partir de este año solo tendrá uno o dos regalos por festividad. Suena feo, pero a ver. Este año en mi casa recibió un regalo por cada integrante de la casa, eso quiere decir que recibió más de un regalo para navidad y reyes. Pero mi idea es que no se acostumbre a tener muchos regalos, que sepa que para navidad y reyes solo se recibe un regalo o dos por casa (uno en la casa de cada tío, abuelos, etc) como mucho porque no me gusta la masividad, entonces, entre todos juntamos plata y le compramos un regalo bien cope y listo. Fue mi idea, vamos a ver si es que se implementa.

Hace unos años yo trabajaba en un videoclub y me pasó que vino una chica con su hija (la nena tendría unos siete u ocho años) quería llevar dos películas cuando desde que habían entrado la madre le dijo que solo llevarían una para cada una. Cuando llegaron al mostrador la nena pidió dos y la madre le decía que solo podía llevar una, cuestión que la nena le hizo un berrinche y la madre le dijo que eligiera una. O sea, la madre tenia la plata para llevar las dos pero le dijo que tenía que aprender que todo no se podía en la vida, que había veces en que había que elegir y a mi me pareció genial.

Tampoco yo soy consumista así que se me hace bastante fácil tratar de enseñárselo a mi hija. Pero que se yo, son temas que se me plantean.

¿Ustedes como manejan el consumo con sus pequeños?