NO ES LO MISMO

Cuando las personas se enteran que soy madre y padre suelen decirme una frase que me molesta bastante. Sobre todo de las personas separadas o divorciadas: “Yo estoy separada y te digo que es como si estuviera sola. Es lo mismo que vos. No creas que porque el padre vea a los chicos es diferente. Nada que ver. Es igual.” ¿Quieren que les diga una cosa? No. No es igual.

En este mismo momento estoy sentada en el comedor. Escribiendo esto ya hice diez pausas para pedirle a S que se quede quieta, que no desacomode cosas con las que no va a jugar. Sigo.

En media hora tenemos que salir para su podóloga. Una de las uñas del pie tiende a encarnarse, ya le pasó una vez. Entonces una o dos veces por mes vamos a que se las corte una podóloga. No tengo ganas. El día está horrible. Es la primera mañana que no me toca trabajar. Me vestí porque sabía que a las once y media salíamos pero todavía tengo las pantuflas puestas. Me muero de ganas de pedirle a alguien que la lleve por mi pero no puedo porque estoy sola.

Esta tarde tenemos que ir al otorrino. Chequeo, nada grave. También me gustaría quedarme en casa. Particularmente hoy es un día en el que deseo con todas mis fuerzas quedarme en pijamas, mirando mil películas o avanzar con Los Sopranos. Tener la posibilidad de llamar al padre y pedirle que la pase a buscar un rato. Pero no. No puedo.

Las mismas personas que me dicen que, a pesar de tener contacto con el padre de sus hijos están en la misma situación, media hora más tarde me cuentan que el fin de semana fueron al cine o a un bar o tuvieron una cita. “Estuve libre porque los nenes estaban con el papá”. Ajá. ¿Entonces es lo mismo? No. No es lo mismo.

Sé que pueden llenarme de comentarios explicándome por qué si es lo mismo pero les juro que no. No es lo mismo.

MOTHERHOOD

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Una de las primeras cosas que vi hoy cuando me desperté fue esta foto que pertenece al Instagram oficial de Liv Tayler. Era la primera vez que entraba a su perfil… de hecho, no sabía que tenía una cuenta de IG. Bueno, tampoco es que le haya estado siguiendo mucho la vida a Liv pero hoy la encontré y me colgué mirando fotos.

Más allá de lo que una pueda imaginar frente a la maternidad de una famosa me encantó. Porque todas y cada una de las palabras y expresiones que utilizó para definir la maternidad me representan. (Y sí) En cuanto al “no time for make up” me hace recordar MUCHO a las épocas en las que S. era bebé y no tenía tiempo siquiera de peinarme como una persona… colita, rodete y chau picho.

Al menos yo, estoy TAN acostumbrada a ver fotos de famosas con sus hijos totalmente impecables, ellas hechas unas diosas, cero ojera que, cada tanto, me parece genial encontrarme con un post así.

Nada. Eso.

POWER MOM

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Hoy tuve la reunión con la señorita de jardín de S. Nos conocimos ayer ,en verdad. Hoy me citó para saber algo más que nuestros nombres.

Mientras esperaba me puse a mirar a las otras madres. Ni un sólo padre. Todas madres. Ok. Muchos podrán pensar: “los padres están trabajando”. Igual, siempre me hace ruido. Ahí es un poco donde el sistema flaquea (dentro de lo mucho que lo hace). Los padres podrían poder pedir unas horas para poder asistir juntos a las reuniones de sus hijos y sus empleadores permitírselas. Esto viene desde siempre. Cuando yo era chica mi vieja estaba siempre al pie del cañón. Ella dejó de trabajar y mi viejo se dedicó a ser sostén. Por lo que: actos, reuniones, urgencias, siempre siempre estaba mi madre. Qué lindo sería que eso cambie.

Igualmente, no era tanto de esto de lo que quería hablar. Sino que quería escribir sobre mi y mi familia. O sea, S. y yo. Punto. Mi familia ( la mía mía) está constituída por mi hija y por mi. Fin.

Entonces, me vi sola y me pensé sola. Por un segundo, mientras esperaba, pensaba en cómo había llegado hasta ese lugar. Con una hija a punto de comenzar el jardín. Con una maestra que ayer sólo me llamó para decirme que hoy quería reunirse conmigo para tener una entrevista donde íbamos a tratar de conocernos. Ayer, corté el trabajo un ratito sólo para eso y volví. Hoy directamente me tomé esa hora libre y volví al jardín.  Tuve la suerte de elegir una manera de vida que me permitió acompañar el crecimiento de S. Casi no veo a mis amigos con los que si chateo bastante seguido por semana. ¡Qué sería de mi vida social sin internet! En muy pocas oportunidades me di la posibilidad de alguna que otra cita. Digo: “di la posibilidad” porque, al menos de mi parte, se me hace difícil pensar en una relación en este momento. Es otro rollo que en algún momento desarrollaré…o no.

So, la cuestión es que estaba parada esperando que me atendiera Nancy, la seño de S., y pensaba en todo el camino que recorrí sola desde el mismísimo instante que supe que estaba embarazada. Claro, no fue decisión personal. No dije: “voy a ser mamá soltera” sino que se dió ante la negativa de la otra parte de no hacerse cargo de absolutamente nada. Desde el primer día supe que iba a poder sola y por eso acepté el reto y le di para adelante. ¿Fue difícil? ¡Sí! ¿Sigue siendo difícil? ¡Sí! Pero viéndome hoy en la situación de no perderme nada de mi hija y seguir seguir y seguir me alegra. Un montón de veces pensé que no iba a poder más. Y me enojaba con la persona ausente. Y me sigo enojando y me voy a seguir enojando pero hoy sola haciendo una fila darme cuenta de todo lo que logré sola (hablo de trabajos, de poder seguir conociendo gente nueva y de otras cosas) y todo lo que logramos juntas con S. me pone feliz. Muy.

Es re difícil verte sola con una hija. Y no digo que no tenga a absolutamente nadie en la vida porque los tengo a mis viejos. ¡Qué sería sin ellos! Pero (como toda madre o padre en el universo entero) cuando la niña se enferma está la madre (o el padre), cuando tiene un mal día o un buen día, cuando quiere jugar o pasear. No sé de donde saqué el superpoder de poder con todo yo sola pero acá estoy y quería contarlo por si en algún lugar alguien me está leyendo y se encuentra en la misma situación sepa que se puede. Oh sí!

GIRL BOSS

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fuente: 

Últimamente estoy en bastante desacuerdo con las publicidades sobre maternidad. Y, en verdad, cuando digo “últimamente” creo que lo más sincero es decir que, hasta el momento, nunca encontré una publicidad sobre maternidad en la que me vea reflejada.

Acabo de ver una en la tele sobre un sitio para mujeres que deviene de un diario. Una de las frases que utiliza dice que nosotras sabemos que no hay igualdad en el trabajo pero así y todo podemos ser jefas y las mejores mamás. Disiento.

A ver, no es que no podamos ser jefas y madres presentes pero no entiendo por qué el tener que, una y otra vez, presionarnos porque las mujeres siempre tenemos que ser las mejores en todo. No existe una sola publicidad en la que se le diga al hombre que puede ser jefe y el mejor papá del mundo. Cierro los ojos por un segundo y no me imagino al presidente de una empresa cuestionado por su éxito y el poco tiempo que pase con sus hijos.

Yo soy mi propia jefa. De hecho, trabajo en casa. Así y todo no me siento ni un poco la mejor jefa y la mejor mamá. Porque aunque yo trabaje en casa y eso lleve a que pueda pasar tiempo con mi hija no significa que pueda estar con ella en las horas que trabajo. Incluso se hace más difícil porque todos los “no” a la hora de los juegos duelen. Cuando quiere que dibujemos juntas o bailemos o miremos una película y yo tengo que responderle que no porque estoy ocupada duelen. Ellos no entienden que no es un rechazo porque una no tiene ganas de jugar. Y esto es lo que me mata. Y ya cargo con suficiente culpa muchas veces para que una publicidad en la tele me quiere hacer creer que se puede ser la mejor jefa y la mejor mamá del mundo.

Digo, ¿no sería mejor si los publicistas se pusieran las pilas y muestren la realidad? Muchas marcas parecieran que quieren acercarse a nuestro mundo pero siempre la terminan arruinando con una frase inspiradora que de inspiradora no tiene nada.

Cuando volví a estudiar luego de que nació S. El primer día que salí de casa lo hice con un dolor y una culpa que no me cabía en el cuerpo. Lloré las primeras cinco cuadras camino a tomar el colectivo. Estoy un poco harta de este mundo que nos muestra como abandónicas cuando salimos a la calle a cumplir con nuestras obligaciones. Tengo ganas de decir que es hora de que eso cambie pero tengo los pies bien sobre la Tierra como saber que eso no va a ocurrir. Y siempre volvemos a Mad Men. En cierto punto nunca despegamos de ahí. Somos Betty de las primeras temporadas. La casa, los chicos, el perro, el jefe (hombre de la casa) impecable y haciendo las cosas con culpa.

 

LISTA DE (S) ESPERA

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Desde que tenés un hijo sé que hay muchas situaciones por las que uno pasa que jamás se hubiera imaginado pasar en su vida. Te emocionan cosas que no tenés idea que podían llegar a movilizarte. Tus preocupaciones pueden pasar por si tu hijo hace caca o no, si duerme. Festejas porque hubo un día en la semana que estuvo tranquilo, o mejor dicho, que vos lograste adaptarte y poder vivir tranquila el día.

Hoy me pasó algo que supuse me iba a pasar pero nunca pensé que me pasaría del modo que me pasó. ¿Qué pasó? Conseguí vacante de jardín para mi hija.

Hace dos años que vengo luchando por una vacante de jardín. Las cosas están complicadas. Hay más niños que edificios. Lamentablemente vivo en un Municipio que con este tema no se ocupa en nada. Al parecer tienen cosas más importantes de qué preocuparse que de la educación de nuestros menores. Bueh, qué digo mi municipio. Cuando hablo de déficit edilicio de nuevos establecimientos, en verdad, estoy hablando de gran parte de Argentina que sufre esta problemática.

Cuando Sophie cumplió tres años supe que lo más probable es que no encuentre vacante. Porque encontrar una sala para chicos de esa edad es verdaderamente complicado. Ahora, cuando el año pasado no pude lograr que ingrese a sala de cuatro me sentí muy mal. Me fui muy triste de la reunión con la directora. Llegué a casa y lloré de impotencia. De impotencia de no haber conseguido vacante y de incertidumbre de no saber si el próximo año tendría suerte. Es horrible que tu hija te pida de ir al jardín y vos tenés que decirle que no siempre. Y cuando te retruca y te pregunta entonces cuándo no tener respuesta.

Esta mañana cuando fui hasta el jardín para que me confirmen si entraba o no me sentí muy nerviosa. Todos los padres que me tocaron adelante en la fila salían con la noticia de que sus hijos estaban en lista de espera. Por un momento me pregunté por qué yo tendría que correr con suerte. Cuando finalmente me tocó el turno y l directora me confirmó que Sophie había entrado desbordé de alegría.

Salí del jardín y se me caían las lágrimas. Cuando llegué a casa y me preguntaron si S. había entrado sólo atine a asentar con la cabeza. No podía hablar. Me sentí una exagerada. Pero era tan grande el deseo que sentí estos dos años de que mi hija pueda entrar al jardín que la felicidad no me entraba en el corazón.

Y, una vez más, una ahí siendo madre y dejándose llevar por un sentimiento que nunca antes había experimentado. Por ese logro que, principalmente, es de S. pero también es mío. Ya tengo la alarma puesta en el celular con el día que tengo que ir a hablar con su señorita para conocerla y que me diga qué le va a hacer falta a Sophie para cursar el año que viene.

Como dice Soda: “Tarda en llegar y al final hay recompensas…”

 

IDEAS PARA NAVIDAD

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Esta Navidad me está pegando para el lado creativo. No sé si soy o no muy fan de las Fiestas. Puedo decirte que, hasta hace unos años, no. Pero todo cambió cuando nació mi sobrino hace diez años. Pasar la Navidad con un niño es mágico. Creo que, hasta que terminó mi infacia y nació mi sobrino, Noche Buena era para mi sólo un día en el que cenaba bien vestida en casa. Pero los niños te cambian todo.

La primera Navidad de S. fue especial porque ella estaba entre nosotros pero al ser bebé paso desapercibida un poco esa noche buena. Los años siguiente fueron más o menos lo mismo porque ella no le daba mucha bola. No le llamaba la atención Papá Noel, ni el espíritu navideño. No tuvo emoción a la hora armar el arbolito y tampoco celebró la llegada de las doce. Pero este año todo cambió.

Desde hace bastante está un poquitin ansiosa porque llegue la Navidad. Ejemplo:

Así que se me ocurrió preparar la Navidad con ella. Comencé a buscar ideas en blogs y páginas. Para ir guardándolas voy a utilizar el hashtag #ideasparanavidad así me hará un poco más fácil cuando quiera ponerlas en práctica. Leo sugerencias. Pueden arrobarme en Twitter (soy @misskarlaina) o bien pueden utilizar el hashtag ustedes también así nos ayudamos entre todos. 🙂 Los resultados, seguramente, los iré subiendo a mi Intagram donde me encuentran también con el usuario “misskarlaina“.

Como mi especialidad es el crochet voy a tratar de preparar un tutorial para compartir.

Bueno, nos quedan diez días para ayudarnos, por el momento, para la decoración de nuestros hogares. Más adelante también me gustaría encontrar ideas para decorar la mesa navideña y, por qué no, recetas para realizar esa noche. Por lo pronto yo acabo de encontrar en el blog de Mums and kids una receta de turrón de chocolate y dulce de leche que haré para la mesa dulce.

Para ponernos a tono los dejo con She and Him y su disco especial de Navidad. Lo amo.

DESCONOCERÁS A TU CLIENTE

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Hace unos días, una marca de jabones que lanzó una línea especial para bebés nos preguntaba desde su cuenta de Twitter cómo lográbamos dividir el tiempo entre nuestra maternidad y nuestro costado de mujer. Ah si, porque en la intro de esa pregunta nos recordaba que somos mamás pero seguimos siendo mujer. Qué suerte. Pensé que al ser madre me convertía en alien o algo por el estilo.

Obviamente me pareció una pregunta hiper machista y les contesté que con ese tuit seguían contribuyendo al patriarcado. Quedó ahí.

Anoche, aburrida, volví a meterme al TL de la marca. ¿Para qué? Es una cuenta 100% dirigida a las mamás. Ok. Pensemos esto, lo más probable es que, en la mayoría de las familias, la que se ocupe de los niños sea la madre. Por el motivo que fuere. Ahora, enfocarte sólo en la mamá dándole consejos, recordándole que es ella quien tiene que hacerse cargo 24×7 de sus hijos me pareció super hiper machista.

Obviamente, no falta el tuit de las famosas haciendo alusión a la marca. Todas con el mismo tuit. Todas diciendo “mi hijo es lo mejor que me pasó en la vida, etc, usá este jabón”. ¿Qué tan bueno está hacer campaña de manera tan burda? Entonces por dos segundos me puse a pensar qué haría si yo estuviera en el lugar de ellas. Si yo fuera famosa. ¿Aceptaría tuitear para esa marca al costo que sea? Fue ahí cuando recordé a una amiga. Una vez nos contó que una revista comandada por una famosa la había convocado para escribir una columna de maternidad. Esa revista no tenía nada que ver con el tipo de maternidad al que ella apuntaba por lo que rechazó la oferta. Y sí. Si vamos a luchar vamos a hacerlo con convicciones.

Creo que una de las cosas que necesitamos con urgencia cuando entramos en el mundo de la maternidad es encontrar pares. Gente que pase por lo que estamos pasando nosotros. Poder ser escuchadas por un otro que no nos juzgue. Que entienda. Nada me aleja más de una marca que me trate como a una idiota sometida y, además, que me muestre que las famosas eligen su producto hablándome todas con las mismas palabras. Ni un punto ni una coma diferente. Ese es uno de los motivos por el cual muchas nos acercamos a los blogs y tejemos alianzas con quienes se encuentran detrás de la pantalla escribiendo lo que les pasa.

Además, ¿por qué tenemos que suponer que el padre jamás de los jamases interviene en la crianza y el día a día de nuestros hijos? Conozco más de uno que lo hace. ¿Ellos no son dignos de comprar ese jabón especial para bebés? Y los defiendo yo, siendo madre soltera. Madre SOLTERA. Que definición de mierda. Deberíamos ser todas madres. A la madre que no es soltera, ¿se le dice “madre casada”? ¿Alguna vez escucharon llamarlas con esas definición? ¡Cuánto que tenemos por cambiar, mon dieu!

#STOPBULLYING

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Cuando tenía 14 años y estaba a punto de pasar a noveno grado sentí el deseo de cambiarme de colegio. En ese momento, iba a una escuela pública. La glorioso Escuela N°1 de Escobar. Pasé los mejores años de mi vida ahí. Tuve los mejores amigos y las mejores maestras. En ocho años me habrán tocado dos o tres profesores con los que no pegué onda y las clases se hacían un poco difíciles. Nada grave.

En el patio de esa Escuela le confesé mi amor por primera vez a un chico y fuimos noviecitos por un tiempo. Pasé por la experiencia de tener compañeros provenientes del circo. Durante su paso por nuestro curso nos invitaron a una de sus funciones y fue mágico. En quinto grado conocí el mar junto al resto de la división y las otras tres que integraban ese año. La primera vez que me separé de mis viejos por seis días. No me costó. No sentí la distancia porque todas las personas que me acompañaron en esa aventura eran geniales.

Pero llegó octavo y sentí que era momento de cambio. Sentía una monotonía en mi vida que no me gustaba a pesar de sentirme cómoda en la escuela y le pedí a mis viejos que me cambiaran de colegio y me fui a un privado. El Colegio Santa María. Privado y católico.

Ingresé a ese colegio con catorce años y el alma lleno de rebeldía. Adaptaba el uniforme a mi gusto, cuestión que hizo que más de una vez firmara el cuaderno de sanción. Porque usaba pañuelos en el cuello o porque llevaba zapatillas rojas cuando sólo podían ser blancas o negras. Campera de jean cuando estaban totalmente prohibidas. En esa época escuchaba Viejas Locas. Bah, no sólo escuchaba  la banda, también iba a verla. Mientras mis compañeros escuchaban la música del momento yo escuchaba rock. Y, mientras ellos los fines de semana salían a bailar, yo iba a recitales. Esas diferencias trajo sus consecuencias.

Cuando ingresé al curso me encontré con que una de mis compañeras era fanática de Los Piojos. Yo quedé fascinada de tener una par, ella no tanto. Al parecer, no estaba tan bueno que alguien más se diferencia del resto. Para eso estaba ella. ¿Qué tenía que hacer yo ahi ocupando ese lugar? No pegamos onda. Pero no sólo no pegué onda con ella sino que tampoco pegué onda con sus amigas. Me hicieron la vida imposible. Todos los días tenían una manera nueva de joderme la vida. Siempre boludeándome. Siempre tratando de sacarme de mi eje. Yo soy una persona pacífica. No me copa para nada el quilombo. Cuando noto que alguien puede llegar a lastimarme me alejo. No me importa quedar como una cobarde. Yo, simplemente, me alejo. No me gusta la violencia física. No me gustan las discusiones. ¿Para qué llegar a confrontar? Pero ellas siempre tenían motivo y si no tenían lo inventaban. Y como yo me callaba era motivo peor de burla. Esta compañera fanática de Los Piojos tenía una hermana en tercer año (o sea, a punto de egresar) que le hizo el aguante a mi compañera para atosigarme. Esta piba, a su vez, tenía una mejor amiga que era aún más violenta que ella. Y cuando digo más violenta quiero decir que para ella no terminaba todo en el colegio. En ese tiempo tuve que dejar de salir por Escobar o no hacerlo sola porque a donde la encontraba la mina me decía de todo y amenazaba con pegarme. No podía salir con mis amigas de noche porque la cosa se ponía aún más heavy.

Una tarde, totalmente harta de esta situación hice lo que tenía que hacer: hablar con mi preceptora. Le conté con lujo de detalles lo que me estaba pasando y lo único que conseguí fue un “vamos a hablar con ellas”.  Sólo hablar con ellas fue la peor decisión que pudieron haber tomado. Al día siguiente, a la mañana, teníamos educación física. Cuando llegué se notaba un clima tenso. Las cosas no estaban bien. O, mejor dicho, estaban peor que nunca. No sólo estas personas me bardearon veinte veces más que todo el año sino que también me amenazaron con pegarme al salir de la clase. Por suerte, yo andaba en bici en esa época. Lo recuerdo como si fuera este mismo momento. Cuando fuimos a la cancha porque nos tocaba jugar al softball le pedí a la profesora permiso para ir al baño. Me dijo que si. Fui hasta el lugar, que también era donde estaba la bicicleta y me fui a mi casa. Eran las nueve y media de la mañana. Yo tenía que terminar la clase a las diez. Como muy tarde en mi casa estaría diez y media. O sea, llegue´una hora antes. Abrí la puerta y le pedí a mi mamá que llame al colegio y que le avisara que me fui de la clase pero estaba bien. Obviamente, me hicieron ir para una reunión. Fui con mi vieja. Me atendió la directora. Me dijo que lo lamentaba mucho pero que tenía que firmar el acta por lo que había hecho y ellas no iban a tener ninguna sanción porque no habían hecho nada. Cuando salí de ese lugar me crucé con la profesora de educación física y me dijo que estaba muy mal lo que había hecho. Que eso le podía costar su trabajo. Me preguntó por qué no había hablado con ella. ¿Y ella qué iba a hacer? Si nadie hacía nada. Hice lo que tenía que hacer antes de tomar esa decisión que fue hablar con las autoridades pero nadie hizo nada. A ellos le importaba más cagarte a pedos si usabas campera de jean o zapatillas rojas que movilizarse y hacer algo por quienes verdaderamente lo necesitaban.

Yo tuve suerte. Nunca salí lastimada. Al menos, físicamente. Porque todo ese año la pasé verdaderamente muy pero muy mal.Muchas veces me sentí triste de haber dejado mi escuela donde todos me trataban bien pero los cambios ya estaban hechos. Al año siguiente, por rama me cambié de turno. Porque a la mañana el colegio se inclinaba a Humanidades y a la tarde Economía. En ese nuevo curso conocí gente nueva. Me sentí a gusto. Tuve nuevos amigos. Amigos y amigas que duran hasta hoy, dieciséis años después.

Me alegra que hoy se esté tomando un poco más de conciencia sobre al asunto y el bullying haya dejado de ser una cosa de chicos para ser una cosa de todos. Ojalá mi hija no tenga que pasar por lo que pasé yo. Y si le pasa que tenga preceptores, profesores, directores o lo que sea que la puedan ayudar. Porque una vez que están adentro de la escuela los padres ya no podemos hacer nada. Y no siempre los chicos se animan a hablar. Yo no le contaba todo lo que pasaba y sentía a mis viejos. Es un error pero en esa época me salió así.

PONERSE EN EL LUGAR DEL OTRO

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La gente que no quiere que la marihuana sea legal es porque sólo ve en su mente pibes drogados. La puerta a la ruina de una persona a las drogas duras. Choreo. Destrucción. Una vida de mierda. Pero no entiende que detrás de eso hay casos como el de estas madres que salieron en la tapa de THC que necesiten que la marihuana sea legal por un tema medicinal. No, no soy hipócrita. Sé que otros muchos lo esperan para consumo PERSONAL. Así y todo detrás de ese consumo personal no veo un momento apocalíptico como describí al comienzo.
La gente que no quiere que el aborto sea legal sólo puede ver a una mujer como una asesina, una mala madre, una mierda de persona. Pero no entiende que detrás de eso hay una mujer que debería poder decidir sobre SU cuerpo. Y cuando hablamos de un embarazo hablamos de la mujer porque es quien lleva al niño en su vientre pero no piensan en el sorete que fue tan protagonista como ella pero como no es su cuerpo, no es su tema y si te he visto no me acuerdo.Y ni qué hablar cuando ese embarazo es fruto de una violación. Por eso pedimos que las chicas cierren las piernas y no que los hombres dejen el pito en el pantalón. Tampoco piensan en las miles de mujeres que mueren en una camilla (con suerte si no es una mesa) desangradas por un o una sorete que hace su negocio.
Es como cuando estaba por salir el matrimonio igualitario y la gente que no quería esa ley sólo veia putos y tortas y no dos personas que se quieren.
¿Por qué no se meten en sus cosas? De onda lo digo. Estoy harta de que se debatan estos temas y no lleguemos a nada por la gente que se opone. Gente que no hace nada. Sólo se oponen.
Quizás deberían ponerse un momento en los zapatos de los demás para entender. Pensar por dos segundos qué sentirían si tu hijo está enfermo y necesita marihuana y no la podés conseguir. O si un día viene tu hija contándote que la violaron y no quiere llevar ese embarazo a termino y no podés practicarle un aborto libremente. O cogió con alguien que no ama y el chabón se tomó el palo y ella no desea ser madre. ¿La vas a obligar a llevar en su viente a un bebé no deseado? ¿Y después qué vas a hacer? ¿La vas a obligar a maternar? ¿O vas a dejar que ella decida no hacerlo y vas a contarle a su hijo que al madre no lo quiere y cagarle la vida a una persona? ¿Qué vas a hacer?
No es tan difícil hacerse un par de preguntas y ver si seguís pensando lo mismo.
Nunca vi a alguien que fuma obligar a fumar a alguien que no lo hace. Ni alguien a favor del aborto quemarle la cabeza a alguien que aborte cuando desea ser madre. Pero si veo a los que están en contra de todo querer imponer sus creencias. Todo el tiempo.
Dejen decidir libremente,No rompan más las pelotas. Respeten la libertad. La vida es de uno y de nadie más. Lo que uno haga corre por la cuenta de uno. SI termino mal o bien es un tema individual de quien decidió recorrer un camino.
Por eso a las mujeres nos siguen matando. Porque hay personas que pennsan que son dueños de elegir por la vida del otro. Quizás les parece exagerado. Yo no lo creo.
Harta me tienen.